A menudo mencionamos en que “cabeza” se encuentra la sangre de alguien, cuando hablamos de su inteligencia.  ¿Será importante la sangre para nuestro cerebro? Intuitivamente entendemos que sí. ¿Qué función cumple la sangre en el cerebro? ¿Cómo llega ahí? De todas estas cuestiones nabló en su charla  El sistema microvascular del cerebro humano” del doctor en medicinas, MD (pero no médico doctor como House) Miguel Marín – Padilla.

MD es un hombre ya con cierta edad, y con mucha experiencia en histología (estudio de tejidos) y embriología (estudio de desarrollo de los embriones), que hizo descubrimientos de importancia en las décadas 60-70, unos descubrimientos que han sido posibles gracias a gran devoción por su trabajo y un uso minucioso de lupa. Y este hombre tan maduro, al mirar la sala dice “veo muchos cerebros jóvenes…” (uy que miedo de repente ja ja).

Para entender la importancia de este hombre en el estudio del cerebro basta solo comentar que los embriólogos que le precedieron no fueron capaces establecer los caminos, a través de los cuales el cerebro es irrigado por la sangre. Esto se debía a qué para estudiar el cerebro, a éste se le quitaban las meninges, justo por debajo de  las cuales se encuentran los más gruesos vasos sanguíneos, formando una placa o plexo. Los pequeños capilares que parten del plexo y atraviesan el cerebro no podían ser detectados a simple vista. El MD descubre este hecho y observa los agujeritos de los capilares a través de una lupa y observa también su relación con los vasos del plexo.
El MD comprobo, que dicho plexo, se forma a partir la semana octava del embarazo, en los embriones humanos, al mismo tiempo cuando la corteza cerebral del embrión pasa de ser una masa sin definición a una estructura formada por capas de neuronas llamadas piramidales, muy importantes en el aprendizaje, la memoria, y el sueño.
Conforme la corteza humana va tomando forma, las neuronas piramidales se alargan, y los vasos sanguíneos les siguen, penetrando cada vez más profundo dentro del cerebro.
La forma de alargarse los capilares es ir dividiéndose, siguiendo señales químicas de un capilar cercano, de modo que los dos puedan conectar, formándose una red sanguínea alrededor de las neuronas. Al avanzar el capilar en por el cerebro, va formando una invaginación en él y se rodea de una sustancia blanca, de naturaleza grasa llamada  glia,que asegura que la sangre no este en contacto directo con las neuronas, porque siendo de otro modo la química del sistema nervioso podría estar sujeta a continuas variaciones, influyendo incluso lo que comemos de una forma extrema en nuestra mente. Una de las funciones de la glía es nutrir las neuronas, por intercambio con la sangre,  y evitar paso de las sustancias indeseables desde la sangre a las neuronas.
Y es que la nutrición de las neuronas es un asunto de casi vida o muerte, porque las neuronas consumen muchísimo, un 20 % de lo que consume todo el organismo, y  si se les priva de la comidita (glucosa) se resienten, y si la privación es muy larga pueden morir. Por ello un organismo que pasa hambre usa la grasa para construir “comida” alternativa a las neuronas – los cuerpos cetónicos, llamadas así por su olor, que se nota el el aliento de las personas desnutridas. Un efecto parecido provocan las famosas dietas proteicas. Pero todo este parrafo es apunte mio no del autor de la charla.
Al final MD compara el cerebro con el músculo que al mayor entrenamiento más poderoso se vuelve y mayor es su demanda de nutrientes,y por tanto mayor es elriego sanguíneo. También le da importancia, al ejercicio continuo de nuestras facultades mentales, diciendo que si las neuronas se usan poco, los capilares adyacentes degeneran, y con ello la red capilar del cerebro en general, lo cual afecta a su vez otras neuronas. Es decir, si no ejercitamos nuestro cerebro, lo echamos a perder, y nos volvemos más “tontos”. No sé cuanta razón puede llevar MD en este asunto, pero si siendo un hombre cubeirto de canas es capaz de dar una charla científica, del modo qué la dio – fácil, divertido, y ordenado a la vez, yo creo que tendríamos que hacer le caso y hacer más ejercicio mental todos los días.

 

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